La llama

Yo sé que esto no es nuevo, seguro que muchos ya lo saben, pero movida por la desesperación de que Matilda me habla solo en inglés, me puse a ver que programas hay en Netflix que se le pueda poner el audio en español.

Primero tuve muy malas experiencias con “storybots” y “word party”, que son los programas favoritos de Matilda, porque no solo las traducciones son malas sino que también la base es tan sajona que la mitad no tiene sentido. Por ejemplo, en la búsqueda del origen de las papas fritas (“french fries”) se van a París a hablar con un grupo de moscas francesas (“french flies”).

Pero no desistí. Y así, buscando, me encontré con la llama, que se llama Llama (¿se acuerdan de la llama que llama?).

El programa en sí no es nada del otro mundo, pero la traducción es buena para enriquecer vocabulario y las temáticas son perfectas para ese grupo etario (Matilda tiene 3 años). Además, el audio es latino, no español. No tengo nada contra el español de España (es más, me resulta muy dulce) pero noto que mis enanas se enganchan mas si les hablan como habla su familia.

Seguiré buscando y les seguiré pasando datos. Y les contare como me va en la lucha contra el inglés de Matilda…

Alumnos, no se desanimen…

Una amiga publicó esto en mi Facebook… hacía rato que no me reía tanto! Pero alumnos, no desesperen… una canción muy similar podría hacerse con las diferentes versiones de inglés que se hablan en los diferentes países! Comunicarse, a pesar de todo, es posible!!

Que difícil es hablar el español (canción)

Canticuénticos

canticuenticosMe enamoré. Perdidamente. Este grupo santafesino hace las canciones más bellas para chicos, ¡con ritmos latinoamericanos! Así que nos instruyen a grandes y a chicos sobre nuestra cultura musical, y dan unas ganas de bailar… voces impecables, letras divertidas, realmente no tienen desperdicio. La favorita total en nuestra casa es “Cumbia del monstruo” (¡gracias, Mary!), como dicen en mi Córdoba natal, ¡un hitazo! En su página web encontrarán muchas canciones más, una más hermosa que la otra. Entre mis preferidas, “Candombo a Marunga” y “Ringdinho”.

Maisy

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Especialmente para los más chiquitos (1 o 2 años)  Maisy es una ratoncita que los atrapa con sus ilustraciones, coloridas y simples. Muchos de sus libros tienen lengüetas, troqueles o páginas desplegables lo que los convierten en sus favoritos.

Y lo mejor es que hay mucho de su material disponible en español o en versión bilingüe. Sí, es cierto que a esa edad no importa el idioma del libro porque todavía no leen, pero también son perfectos como primera lectura, así que pueden quedar en la biblioteca por varios años…

Por ejemplo, con Liila (de casi 4) que empieza a tener mucho interés en las letras y en con qué letra empieza cada cosa, vuelven a aparecer los libritos de Maisy. Y lo que más me gusta es que hay un libro para cada unidad temática: opuestos, colores, números, animales, comida, ropa, juguetes, el campo, la granja, el parque, el baño, el clima, la calle, los medios de transporte, la hora, y muchos más.

Bicherío

Para quienes crecieron en mi época, esto va a ser un viaje a la infancia…

getBookImgSi alguna vez tuviste la suerte de que alguien te compre una Humi (yo los tuve a mis hermanos), seguro que sentís la misma pasión que siento yo. Sobre todo me acuerdo de que apenas las tenía en mis manos, no me aguantaba las ganas de leerlas, de tapa a tapa. Lo que más me gustaba era que nos trataba a los chicos como seres pensantes e inteligentes, cosa cada vez más rara en el mundo de la literatura infantil.

Una de mis historietas favoritas era Bicherío. Por eso, cuando encontré la historieta encuadernada, sentí la misma emoción y no pude contener comprarme no una, sino tres. Será la intriga que causa cómo será la vida de los insectos lo que apasiona a los chicos, será el humor con el que están escritas estas historietas o serán los maravillosos dibujos de Tabaré que hace que los bichos sean a la vez encantadores y asquerosos, pero cuando ví a Liila sentada mirando sin parar los dibujos y pidiéndome que se los leyera una y otra vez, supe que la magia no se había perdido.
Historias simples y encantadoras. Entren en el mundo de Bicherío, no se van a arrepentir.

¡A comer!

A comer

La primera vez que le leí este libro a Liila, lloré. Si, yo soy llorona, pero este libro me tocó una fibra muy íntima, me recordó cuánto extraño a mi familia, a las mesas grandes de domingo, a la alegría que genera el simple hecho de estar juntos…

Es una historia hermosa. Celebra la cultura hispana de comer en familia, y tiene las ilustraciones maravillosas de Julie Vivas. Reúne varias unidades de vocabulario: los días de la semana, los lazos familiares, las comidas. No conozco otros libros de esta autora, Ana Zamorano, pero este cuentito tiene todos los ingredientes para ser un favorito, incluyendo la frase que a Liila le encanta repetir: “¡Ay, qué pena!”.

Un buen libro para tener en casa y para regalar a los hijos de nuestras amigas hispanas. ¡A comer!

Cha Cha Sam

Sí, es cierto que a mí y a mis hijas nos encanta estar ocupadas y tener mil eventos a los que acudir… pero también es lindo cuando no tenemos planes y la vida nos da sorpresas, como nos pasó el otro día.
Resulta que fuimos a Altona a buscar zapatos para Liila (debería haber sabido que no encontraríamos ninguno adecuado) y decidimos ir al parque a los juegos un rato. Y como sucede muchas veces en los parques de este país, resulta que la biblioteca había organizado un “story time” en el parque. Para quienes no son oriundos de estos pagos, los “story times” son básicamente unos 45 minutos de canciones y cuentos para los más chicos. Este “story time”celebraba lo que llaman “rainbow families”, familias de formatos variados, diferentes al estereotipo de mamá, papá, hijos. La chica que estuvo a cargo del entretenimiento resultó ser Cha Cha Sam.

Sé que ella canta en inglés, pero sus canciones son tan lindas que hago una excepción.

Cualquier persona que predique inclusión y luche contra la discriminación tendrá mi apoyo, pero si lo hacen trabajando con chicos, educando desde temprano, se ganan mi corazón. Cha Cha Sam no sólo tiene canciones preciosas que hablan de lo lindo que es conocer lugares nuevos y culturas aborígenes, invitan a imaginar, hablan de lo importante de celebrar las diferencias entre las personas y nuestros orígenes, de como la vida es una fiesta y están TODOS invitados y muchas cosas más, sino que también intenta cantar en auslan cada vez que puede.

Una artista muy completa, seguro que se enamoran como yo.

El pollito maldito

Me van a odiar, lo sé. De la misma manera en la que maldigo la hora en la que mi papá me dijo “Acá te mando un videito para las nenas, fijate si les gusta”.

El Pollito Pío es de esas canciones que te parecen graciosas la primera vez que las escuchás, pero ya a la segunda te hartaron. Y lo que es peor, es de esas canciones que a los chicos le gusta escuchar una y otra y otra y otra vez… simplemente les encanta.

Rescato el hecho que mis hijas están obsesionadas con una canción en castellano que les enseña los animales de la granja y los sonidos que hacen (es gracioso como en diferentes idiomas los mismos animales hacen ruidos diferentes) y que me piden el Pollito Pío y no Gangnam Style, y por eso se los paso y me la banco que me odien, ¡pero la verdad es que ya me tiene harta!

Y vale una advertencia: si sus hijos son muy sensibles, apenas vean aparecer el tractor, díganles que se acabó la canción… No sé qué reflejará del carácter de mis hijas, pero a las mías les causa mucha gracia el final, ¡y les encanta repetir el “oh-oh”!

Hablando de Pocoyo…

Hoy hicimos una disco en casa, por ésto de que al estar en extrangia nuestros hijos no nos ven bailar y por lo tanto no aprenden, así que hablando con una amiga decidimos organizarlo en casa: cada uno trae un plato para compartir y muchas ganas de bailar. Y miren lo que me pasó mi amiga Teresa! Pocoyo bailando Gangnam Style! Morí de amor y de risa. Y a Liila le EN-CAN-TO.