Cha Cha Sam

Sí, es cierto que a mí y a mis hijas nos encanta estar ocupadas y tener mil eventos a los que acudir… pero también es lindo cuando no tenemos planes y la vida nos da sorpresas, como nos pasó el otro día.
Resulta que fuimos a Altona a buscar zapatos para Liila (debería haber sabido que no encontraríamos ninguno adecuado) y decidimos ir al parque a los juegos un rato. Y como sucede muchas veces en los parques de este país, resulta que la biblioteca había organizado un “story time” en el parque. Para quienes no son oriundos de estos pagos, los “story times” son básicamente unos 45 minutos de canciones y cuentos para los más chicos. Este “story time”celebraba lo que llaman “rainbow families”, familias de formatos variados, diferentes al estereotipo de mamá, papá, hijos. La chica que estuvo a cargo del entretenimiento resultó ser Cha Cha Sam.

Sé que ella canta en inglés, pero sus canciones son tan lindas que hago una excepción.

Cualquier persona que predique inclusión y luche contra la discriminación tendrá mi apoyo, pero si lo hacen trabajando con chicos, educando desde temprano, se ganan mi corazón. Cha Cha Sam no sólo tiene canciones preciosas que hablan de lo lindo que es conocer lugares nuevos y culturas aborígenes, invitan a imaginar, hablan de lo importante de celebrar las diferencias entre las personas y nuestros orígenes, de como la vida es una fiesta y están TODOS invitados y muchas cosas más, sino que también intenta cantar en auslan cada vez que puede.

Una artista muy completa, seguro que se enamoran como yo.

El pollito maldito

Me van a odiar, lo sé. De la misma manera en la que maldigo la hora en la que mi papá me dijo “Acá te mando un videito para las nenas, fijate si les gusta”.

El Pollito Pío es de esas canciones que te parecen graciosas la primera vez que las escuchás, pero ya a la segunda te hartaron. Y lo que es peor, es de esas canciones que a los chicos le gusta escuchar una y otra y otra y otra vez… simplemente les encanta.

Rescato el hecho que mis hijas están obsesionadas con una canción en castellano que les enseña los animales de la granja y los sonidos que hacen (es gracioso como en diferentes idiomas los mismos animales hacen ruidos diferentes) y que me piden el Pollito Pío y no Gangnam Style, y por eso se los paso y me la banco que me odien, ¡pero la verdad es que ya me tiene harta!

Y vale una advertencia: si sus hijos son muy sensibles, apenas vean aparecer el tractor, díganles que se acabó la canción… No sé qué reflejará del carácter de mis hijas, pero a las mías les causa mucha gracia el final, ¡y les encanta repetir el “oh-oh”!

Hablando de Pocoyo…

Hoy hicimos una disco en casa, por ésto de que al estar en extrangia nuestros hijos no nos ven bailar y por lo tanto no aprenden, así que hablando con una amiga decidimos organizarlo en casa: cada uno trae un plato para compartir y muchas ganas de bailar. Y miren lo que me pasó mi amiga Teresa! Pocoyo bailando Gangnam Style! Morí de amor y de risa. Y a Liila le EN-CAN-TO.

Pocoyo

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Si no lo conocen todavía, los invito a ver a Pocoyo. La ternura que transmite a través de sus personajes los va a conquistar. Pocoyo mismo es un dulce de leche, y comparte sus días con sus amigos del alma: Pato, a quien le encanta regar las plantas y que se las sabe todas y Ely, la elefanta rosa que sueña  con ser bailarina de ballet.

Ustedes dirán que es un dibujito más, pero lo cierto es que la introducción de situaciones y elementos en estas historias cortas (cada capítulo dura 5 minutos) están cuidadosamente orquestadas, y como herramienta de enseñanza de lenguaje son maravillosos.

Lo mejor de todo es que se encuentran en YouTube no solo en español, sino en español latino. Así es que Liila y yo tenemos un pacto: si, puede ver un poquito de Pocoyo (como dice ella), pero solo en castellano. Y las dos nos quedamos felices!

¿Que tendrá ese sapito?

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En todas mis clases de español para chicos, nunca deja de sorprenderme el éxito del Sapo Pepe. Incluso cuando la pongo por primera vez a chicos que no son de habla hispana, todos se ponen a bailar como si la conocieran de toda la vida. El ritmo es contagioso, la melodía es alegre y las acciones les encantan.

En Argentina, que es donde se originó la canción, éste sapo es famoso: no solo todos los chicos lo conocen sino que se encuentran todo tipo de productos con el sapito, desde cuadernos hasta ojotas (playeras para los españoles). Incluso le inventaron una novia, que se llama –agárrense que es creativo- la Sapa Pepa. Pero su fama no acaba ahí, tiene una página en la red con juegos, cuentos y canciones y hasta una obra de teatro que viaja por todo el país. De hecho es una mina de oro tan grande que la autora demandó a la cantante que la hizo famosa y el show ahora es del sapo solo, con dos amigas cantantes que son – si, lo adivinaron – Las Pepas.

Pero para mí la magia no está en todo el mercadeo que se armó alrededor de una simple canción. Lo más lindo es escuchar a los chicos gritar “salta, salta” y ver cómo la disfrutan. Es el tipo de canción que genera pedidos de “mami, dale, cantámela otra vez”. Y viviendo en un mundo bombardeado de canciones en inglés o versiones hispanas de canciones horribles como “osito gominola”, bienvenida sea la simpleza del Sapo Pepe.

Rayuela (formas y colores)

Materiales: superficie de cemento, tizas de colores
Edad: 2-6 años
Foto: Helena Martins

foto por Helena Martins

Dibujar en la superficie de cemento diferentes formas con colores diferentes (ej. Un círculo azul, un cuadrado rojo, un triangulo amarillo). Tienen que estar relativamente cerca para que los chicos puedan saltar de uno a otro. Alguien dice un color o una forma y los chicos tienen que saltar hacia ese color o forma y así sucesivamente.

Variaciones:

  1. Dibujar varias formas iguales en diferentes colores y hacer grupos de formas (ej. 5 círculos, uno rojo, uno azul, uno amarillo, uno verde y uno blanco, 5 cuadrados de los mismos colores, 5 rectángulos, etc.).  Alguien dice una forma y todos van al área de esa forma, luego se dice un color y se salta en esas formar hasta que se llame una forma diferente.
  2. Números: En vez de formas, se hacen cuadrados y se escribe un número en cada uno. Como con los otros, se dice un número y los chicos tienen que saltar a ese número.

A guardar

Edades: 1 a 3 años
Materiales: Un balde, bolsa o canasta grande, objetos de colores

may2012%20085Simplemente pon en un balde, canasta o bolsa objetos de colores como bloques, pelotas como las de la foto (esa es Bianca, mi enana más chica), broches de ropa o lo que tengas a mano. Es preferible algo que no sea duro o pesado, ya que parte de la diversión es poder vaciarlo sobre la cabeza de los chicos. Si no encuentras nada liviano o suave no te preocupes, el simple acto de tirar todo por el piso también los entretiene. Pídeles que se sienten en el piso todos juntos (con dos niños es suficiente) y vacía los objetos sobre sus cabezas o a sus pies si es algo que los pueda golpear. Una vez que han caido por todos lados, empieza a cantar un color por ejemplo: “rojo, rojo” con la melodía que más te guste y ellos tienen que buscar todos los objetos de ese color y volver a ponerlos en el balde. Una vez que ya estén todos los de ese color, comienza otra vez cantando otro color, y así sucesivamente hasta que el balde esté lleno otra vez. ¡Verás que te pedirán hacerlo otra vez!

Variaciones: en vez de colores poner 3 tipos de objetos diferentes (broches, pelotas y bloques) y guardar por tipo. Poner bloques de diferentes formas y guardar por forma … ¡Las opciones son inagotables!