El pollito maldito

Me van a odiar, lo sé. De la misma manera en la que maldigo la hora en la que mi papá me dijo “Acá te mando un videito para las nenas, fijate si les gusta”.

El Pollito Pío es de esas canciones que te parecen graciosas la primera vez que las escuchás, pero ya a la segunda te hartaron. Y lo que es peor, es de esas canciones que a los chicos le gusta escuchar una y otra y otra y otra vez… simplemente les encanta.

Rescato el hecho que mis hijas están obsesionadas con una canción en castellano que les enseña los animales de la granja y los sonidos que hacen (es gracioso como en diferentes idiomas los mismos animales hacen ruidos diferentes) y que me piden el Pollito Pío y no Gangnam Style, y por eso se los paso y me la banco que me odien, ¡pero la verdad es que ya me tiene harta!

Y vale una advertencia: si sus hijos son muy sensibles, apenas vean aparecer el tractor, díganles que se acabó la canción… No sé qué reflejará del carácter de mis hijas, pero a las mías les causa mucha gracia el final, ¡y les encanta repetir el “oh-oh”!

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Hablando de Pocoyo…

Hoy hicimos una disco en casa, por ésto de que al estar en extrangia nuestros hijos no nos ven bailar y por lo tanto no aprenden, así que hablando con una amiga decidimos organizarlo en casa: cada uno trae un plato para compartir y muchas ganas de bailar. Y miren lo que me pasó mi amiga Teresa! Pocoyo bailando Gangnam Style! Morí de amor y de risa. Y a Liila le EN-CAN-TO.

Pocoyo

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Si no lo conocen todavía, los invito a ver a Pocoyo. La ternura que transmite a través de sus personajes los va a conquistar. Pocoyo mismo es un dulce de leche, y comparte sus días con sus amigos del alma: Pato, a quien le encanta regar las plantas y que se las sabe todas y Ely, la elefanta rosa que sueña  con ser bailarina de ballet.

Ustedes dirán que es un dibujito más, pero lo cierto es que la introducción de situaciones y elementos en estas historias cortas (cada capítulo dura 5 minutos) están cuidadosamente orquestadas, y como herramienta de enseñanza de lenguaje son maravillosos.

Lo mejor de todo es que se encuentran en YouTube no solo en español, sino en español latino. Así es que Liila y yo tenemos un pacto: si, puede ver un poquito de Pocoyo (como dice ella), pero solo en castellano. Y las dos nos quedamos felices!