Alumnos, no se desanimen…

Una amiga publicó esto en mi Facebook… hacía rato que no me reía tanto! Pero alumnos, no desesperen… una canción muy similar podría hacerse con las diferentes versiones de inglés que se hablan en los diferentes países! Comunicarse, a pesar de todo, es posible!!

Que difícil es hablar el español (canción)

Se viene la tercera

La familia Webster en un bote yendo a ver ballenas hace un par de semanas

La familia Webster en un bote yendo a ver ballenas hace un par de semanas

Y sí, ha pasado mucho tiempo sin publicar. En parte por trabajo, en parte por fiaca… la cosa es que ahora vuelvo a escribir, más vale tarde que nunca. Muchísimas cosas pasaron en este año y pico que no escribo… intentaré ser breve, pero no se si lo lograré.

Liila empezó el jardín de 4 (aunque ahora ya tiene 5), no sin sus desafíos, y aunque aún se queja de tener que ir y le cuesta despedirse, tiene amiguitas y se le nota mucho todo lo que le ha ayudado esa primera incursión en lo que es la independencia. Ama aprender y enseñar, y por suerte va a un jardín muy bueno, en donde hablan del espacio, de artistas como Salvador Dalí y Jackson Pollock, Monet y de mil cosas más, y a ella le encanta contarnos todo lo que aprendió. Y le encanta corregir… el otro día le pregunté si quería un croissant con dulce de leche para el desayuno y me contestó “Sí, mami, pero en español se dice medialuna”. El año que viene empieza la escuela primaria, no puedo creer que ya esté tan grande. A veces se  hace la viva y me habla en inglés, así que llega la hora de ponerme firme otra vez. Y ni pensar la que me espera el año que viene con la escuela… ya estoy preparando el “contraataque”, fotocopias en español y clases para hacer cuando vuelva de la escuela.

Bianca ya tiene tres años, una cabeza llena de rulos hermosos pero que no crecen y que no me deja lavar y una pasión por la música que me mata de amor… todo es una canción, desde los “broccoli trees” que dice ver por la ventana del auto hasta el personaje inventado de “doña caca”. Generalmente canta en español, y es entonada en lo que se inventa, aunque la letra no rime. Hasta tiene una canción para cuando se limpia después de ir al baño, “me limpié bien, no me limpié bien”. Tiene mil palabras bellas como “frandía” (tranvía), gomitar (vomitar) y un par de verbos que no se los corrijo porque me derriten, como “lickear” (lamer) y “flashar” (tirar la cadena del baño). Créase o no, tiene su propia versión de “ahoramente”, que es “ahorachísimo”! Ama hablar en español y se enoja cuando hablo en inglés a personas a las que normalmente hablo en español.Me atrevo a decir que su español es mejor que su inglés.  A mediados de año fuimos a Argentina y ella se enamoró completamente, no quería volverse! Demasiado amor recibimos… Al llegar al aeropuerto de Sydney y escucharme hablar en inglés con funcionarios de aduana, me decía “¡no, mami, hablá en español!”. Al día de hoy (a casi 3 meses de haber vuelto) me dice “mami, un día vamos a volver a Argentina”.

La pobre está pasando por los celos que pasó su hermana antes de que ella naciera… porque sí, otra de las mil cosas que pasaron este año es que la vida nos sorprendió con un embarazo, a la vejez viruela, poco después de haber cumplido cuarenta (¡si, cumpli cuarenta!).

Así que se viene la tercera nomás. En cuatro semanas y un par de días, para ser exactos. Si bien Bianca está demandante y malhumorada, está feliz con la idea de una bebé, me llena la panza de besos y le habla a su hermanita todos los días. Y ni que hablar de Liila, a la cual le tuve que marcar la fecha en el calendario porque no ve las horas de conocerla. Nosotros, Dave y yo, pasado el shock inicial estamos fortalecidos, enternecidos y entregados a la perspectiva de esta nueva experiencia de ser minoría, como dicen en inglés “outnumbered”. Me pregunto cuál será su versión de ahoramente / ahorachísimo…

Liila, la panza y yo en la playa

¿Te guta?

P1060694Bianca está en la edad de copiar todo lo que esucha y ve. Desde disciplinar a Liila hasta arreglar el auto, a ella le encanta intentarlo todo.

Últimamente, le encanta copiar el jueguito de Liila: poniéndose cualquier cosa en la cabeza, te pregunta “¿Te guta mi somero?”. De a poco, lo fue transformando, poniéndose algo en la cintura y preguntando “¿Te guta mi vetido?” o en el pie “¿Te guta mi zapato?”.

Ella usa una bolsita para dormir con un cierre al frente, así yo me quedo tranquila de que no se me destapa de noche en el gélido invierno melburniano. El sábado a la mañana, estando los cuatro en la cama grande, Bianca de repente mira el bulto que le había hecho el cierre de la bolsita en el pecho, y le dice a Dave, “¿Daddy, te guta mi tetas?”.

Supermercado

DSC_0180Una de las formas en las que puedo sobrevivir a las visitas al supermercado con mis dos hijas es comprarles “sobornos” de uno o dos dólares, como varitas mágicas de plástico, lapicitos o burbujeros. El otro día, en una de estas hazañas, Liila me pide uno de estos ponies con peinados de los ochenta. Miro el precio: 2 dólares. “Si”, le digo. “¿Lo puedo abrir? Por favoooorrrr” me dice con sus ojitos de que si le digo que no soy una malvada sin escrúpulos.“Primero tenemos que ir a pagarlo, hija”, le digo. “¡Apagalo, mami, apagalo!”:

Hace dos años

Bianca recien nacida en el pecho de la mama

Bianca, con minutos de nacida

Hace dos años hoy mi vida se completó: Nació mi hermosa Bianca. Desde el primer momento en el que la ví, morí de amor por ella. Pero en aquel entonces no tenía idea de todas las maneras en las que me iba a derretir el corazón. Quiero compartir algunas con ustedes, sobre todo las que se refieren al castellano, porque a los bailes y a las canciones que me regala a diario me falla la literatura para hacerles justicia con la descripción… y a las arrimaditas mimosas, que culminan en un “te amo, mami”, por suerte las compartimos todas las mamás.

Me mata su uso de la segunda persona para referirse a sí misma, por ejemplo: “No querés, mami, no querés pantuflas” (no quiero), o “Te duele, mami” (me duele), o mis favoritos “te hiciste caca” y “te hiciste mocos”, el cual la pobre ha usado mucho últimamente, gracias al invierno de Melbourne. Cuando termino de ponerle un zapato, con la misma entonación con la que yo lo digo, me mira y dice “el oto peeee” (el otro pie). Sus “no puedo hacer, mami” me dan ganas de correr a hacerlo por ella. Y aunque sea en inglés, sus “I did it!” acompañados por la más amplia sonrisa de satisfacción son los momentos en los que me gustaría congelarla, así como está, y que se quede así chiquita, así tan bella, así tan inocente y masticable para siempre, y para siempre conmigo…
No me alcanzan las palabras ni las anécdotas para describir cuánto mejor es mi vida desde que la comparto con ella. Feliz cumpleaños, Bianca Bella y gracias por contagiar a todos con tu interminable alegría…

Bianca con un pincel en la mano y con pintura por todos lados

Bianca Montserrat Webster